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6.9.11

¡Por fin WOODY ALLEN en CineClub Tzikbal!

"Me he enamorado de un hombre maravilloso.
Es un personaje de ficción, pero no se puede tener todo".
La Rosa Púrpura de El Cairo

¡Changos!

Tras el éxito de  Annie Hall (1977) y Manhattan (1979), Woody Allen se encontraba en la cúspide del cine, tanto que se esperaba su siguiente trabajo como un acontecimiento. Al estrenarse Stardust Memories en 1980 parece anular las pasiones que Allen había despertado. Se definió el film como un acto de narcisismo, egocéntrico y vanidoso, para algunos, un "suicidio artístico". Con la distancia de los años, Stardust Memories se ha convertido en una de las películas más valoradas para los fans de este viejito genio-neurótico, así como de sus obras más personales. Sobre la controversia del trabajo de Allen, continua y continuará; cada uno de sus estrenos —suficientemente seguidos para que la crítica siga hablando— causa un alboroto y divide las opiniones. Más claro ejemplo de lo anterior, su última película: Midnight in Paris (2011) que además de ser ya la obra más taquillera del newyorquino ha desatado opiniones violentamente —¡sí! violentamente sobre todo en platicas de borrachera— encontradas. 

Pero no es Midnight in Paris la cinta que veremos en la próxima función de CineClub Tzikbal, aunque seguramente hablaremos sobre ella. Hemos escogido para ustedes Stardust Memories por considerar que se inserta de forma más precisa con nuestro ciclo Reminiscencias... Entre sueños y memoria, además de guardar una estrechísima relación con 8 ½ de Federico Fellini que disfrutamos la semana pasada.

Fellini es el padre directo de Stardust Memories —así como también lo es Ingmar Bergman de otra cinta de Allen: Interiores (1978). Allen utiliza es estilo cinematográfico de  8 ½, tanto en la iluminación y lo musical, y hace una adaptación americana con él en lugar de Marcello Mastroianni. En otras palabras, Woody Allen aprovecha la estructura narrativa y estética de  8 ½, cambia los miedos de Mastroianni-Fellini por los suyos y recupera la alternancia sin nexo de unión entre sueño y realidad al puro estilo surrealista de Fellini.

Los invitamos a disfrutar esta joyita de Allen el próximo miércoles 7 de septiembre a las 6:30pm. Y... sí, en cuanto atractivo físico, seguro ya pensaron que Allen poco favor le hace a Mastroianni, pero ¡no se preocupen! Stardust Memories cuenta con otras bellezas como la de Charlotte Rampling que puede enamorar a varios tantos con esta escena: 


Sobre todo si te gustan las histéricas

Cooperativa Tzikbal está ubicada en Pabellón Copilco: Eje 10, local B 225, 2do. piso, frente Superama Universidad. Cuota de recuperación: $15 por función o 4 sesiones por $50.


Les dejamos de regalito unas cuantas frases clásicas y harto diverdidas del maestro Allen y ¡los esperamos en la función!

"En una ocasión me raptaron. Mi padre se puso enseguida en acción: alquiló mi habitación"
"No le tengo miedo a la muerte... simplemnte no quiero estar ahí cuando ocurra"
"Para el ejército me declararon inutilísimo. Si hubiera una guerra yo sólo serviría de rehén"
"El mejor anticonceptivo es que le digas a una chica que quieres hacer el amor con ella y te diga que no"


¿Nos comparten otras?...

11.7.11

De mujeres guapas, más guapas y guapísimas

En términos de guapas, sé que quizá hay una construcción más que terminada sobre lo deseable, de la cual no hay mucho más que decir. No obstante, la incógnita que moviliza esta breve nota, es considerar a partir de nuestro ardiente debate sobre la beldad de las divas de Bergman, dos formas de aproximarse a la apreciación de belleza femenina: bien priorizando la belleza estática, bien la belleza en movimiento. Sé que a estas alturas del partido no sonaré muy convincente si trato de decir que no estoy obsesionado con la dupla Ullmannn-Andersson, pero precisamente tengo la esperanza de sonar menos demencial si explico un poco a qué me refiero. Creo que siendo lo más imparcial posible, si nos basamos exclusivamente en las fotos, Liv se lleva de calle a Bibi: ojos azules profundos de escandinava, y una sonrisa de complicidad incondicional. En lo que toca a Andersson, creo que tiene algo de esa belleza clásica de los 50's y no mucho más —en lo que respecta a imagenes fijaz estrictamente— pero una vez que corre la cinta es como si Bibi metiera turbo, y acaba en mi opinion por llevarse a Liv de calle. 
Pensemos por ejemplo en Fresas Salvajes, y los coqueteos de Andersson con el octagenario protagonista de la cinta, con su megalomanía que la convence de que ella es el centro del universo, o en su otro personaje, la manera en que se deja seducir recogiendo la fruta que da nombre a la película. 
Por su parte, Ullmann en la hora del Lobo es más bien aburrida, obviando que su papel así se lo exigia, y pasando de largo lo mucho que me agrada su mirada melancólica. Quizá otro ejemplo ayude, sobre todo si nos sirve de puente para hablar de nuestra primera cinta del ciclo Cine en la música; música en el cine: Kontroll, del húngaro Nimród Antal. Entre las cosas que hacen de ésta una gran cinta, contamos sin duda al personaje osita, alias Eszter Balla; quienes hayan visto Kontroll estarán de acuerdo en que esta actriz es una verdadera beldad, capaz de tener a sus audiencias suspendidas en un suspiro, o de patearle las pelotas a los de seguridad del metro... y sin embargo si uno prueba a googlearla y mostrársela a algun esceptico conocido para probar el punto... mmmh no es tan linda.
Hay ciertas actrices que es preciso ver actuar para enamorarse de ellas, y creo que a la larga las prefiero sobre aquellas otras que basta que nos llene la retina un instante para caer. No quiero decir que no pueda haber una confluencia de ambas modalidades: Isabelle Adjani es una muñequita de porcelana con ojos turquesa y rizos de alucine, que cuando la ves actuar puede convertirse en un monstruo o confirmar y aumentar ese encanto. 
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Bueno, bueno, bueno ¿mucha muchacha guapa, no? ¿Y que pasa con los chicos guapos? Debo interrumpir todo esa charla sobre la belleza de las mujeres protagonistas de las cintas que hemos visto hasta ahora y presentarles a: Bence Mátyássy, alias muchacho guapísimo de Kontroll que no se deja atrapar, alias Bootsie, alias "mmmmm". Y él, si que funciona tanto estático como en movimiento... Pero, sí, en movimiento ufff... Si no me creen, chequen nada más:


GUAPO EN MOVIMIENTO:
¿¡Qué tal esa sonrisita?! 

1.7.11

La hora del lobo (a lo Freudiano)

El pasado miércoles, como es costumbre —de las buenas—, se proyectó el film La hora del lobo (1968) a manera de cierre para nuestro variopinto Ciclo Capricho; segunda cinta de horror que presentamos (Antichrist sería la primera), y segunda ocasión que repetimos cineasta (von Trier sería el primero). Detalles más, detalles menos, esta cinta del genio sueco la estelarizan los igualmente geniales Liv Ullmann y Max von Sydow, y nos plantea una pareja, en retiro-escape del mundo, viviendo en su istva en una isla sueca. 

Antes que nada, y sobre todo con la idea de recuperar el corte psicologizante de la plática al final de esta proyección, me gustaría recuperar algunas categoría propuestas por nada más y nada menos que Herr Freud para pensar lo horroroso. De esta manera buscamos compartir por qué algunas de las escenas nos parecen verdaderamente para poner la piel de gallina, por un lado, y por el otro la impecable hechura psicológica de los personajes en las películas de Bergman que ya notábamos como algo sobresaliente desde la función pasada, en que tuvimos el gusto de ver Fresas Salvajes.
Sin más preámbulos, creo que la distinción entre frucht (miedo), y angst (angustia) es muy pertinente; por un lado, el miedo sería necesariamente miedo de algo definido, algún objeto o situación específica; la angustia por su parte conllevaría un carácter de indeterminación, de espera, de vacío, que imposibilita la huida o la lucha. En este sentido, las noches insomnes que Sydow pasa en compañía de Ullmann, están empapadas de ese talante de horrorosa espera: “el mar siempre está en movimiento… es verdaderamente algo aterrador”, comenta Ullmann. Es ese el material del que está hecha la hora del lobo: la inminencia de la muerte que gusta particularmente de esos silencios expectantes de madrugada, de pesadillas que se aprisionan en un bloc de dibujos, y ofrecen un rostro a los horrores que aguardan en la quietud de la noche. Es por eso que un minuto puede ser tan largo, como genialmente Bergman lo hace notar en aquella escena donde se mide tortuosamente su transcurrir.

Sin embargo, la angustia acaba por adquirir una tesitura particular, de mudarse en miedo; en este caso, son precisamente los habitantes del castillo  quienes están para cumplir ese papel, como bien lo advierte Ullmann “ellos quieren separarnos… si yo no estoy es más fácil para ellos”. Es ahí donde un elemento más de complejidad puede añadirse, ya que estas apariciones parecen tener un as bajo la rancia manga: la amante otrora perdida pero nunca olvidada por el personaje de Sydow, que en adelante estará destinada a jugar el papel de anzuelo con sus besos, trampa a la cual el artista quedará asido tan lastimosamente como los peces que babean sangre por sus agallas reventadas.

Hay pues un elemento de novedad (la presencia en la isla de todos estos moradores con su castillo y todo), que por otra parte se anticipaba intuitivamente ya (Sydow ya había conocido a toda esta tropa, una vez, en un sueño), y que además remite a detalles de la más íntima naturaleza (como la amante perdida), que movilizan recuerdos sepultados y confesiones entre  una espera nocturna y otra  (las alusiones al armario donde encerraban a Sydow, o la verdadera historia de cuando lo mordió aquella serpiente). Éstas son, por otro lado, las condiciones de lo ominoso de las que habla Herr Freud, lo íntimo del deseo vuelto secreto, que regresa a la vez como sorpresa de pánico, y horrorosamente familiar, en tanto que recuerda a algo que si se intuye, no se puede decir.
Finalmente, me resuena un comentario hecho en la discusión grupal, que se preguntaba por el lugar de la locura de Ullmann en todo este embrollo. Creo que es justamente ella quien da la clave para entenderlo, cuando en un speech bastante dulce plantea cómo al pasar mucho tiempo con alguien que se ama, uno acaba por pensar como él, verse como él hasta en las arrugas… y añade, que quisiera que un día llegaran a ser tan viejos que pudiera leer sus pensamientos. Por otro lado, (y además de que la temática no pueda sino remitir a Persona) hay una escena en que Ullmann recuerda con nostalgia que su amado un día la halagó diciéndole que ella era una persona entera, con sentimientos enteros y que era muy importante que existiera gente así. Creo que en este juego de significantes que sería la relación amorosa (que por otra parte aquí tiene por contrapeso nada más y nada menos que la locura), este halago formulado a Ullmann es en buen sentido estructurante… si ella se preguntaba por qué era bella o buena, por qué tenía sentido, podía responderse… porque soy una persona entera… y sobre todo por que es él quien lo dice. De esta forma, que este hombre se sostuviera a su lado, en primera instancia, y que sostuviera por lo menos vivo o cuerdo no eran asuntos menores para Ullmann quién valientemente le advierte que por más aterrada que esté, no se va a mover de su lado, y dulcemente le acompaña por las noches en vela. Lo trágico es que, dada la elección entre el amor de Liv (esa vejez de gente entera), o el de Veronica (la locura), Sydow elige lo segundo.

Y ahora queda saber a quién elige el cineclub dada la elección: 
¡¡¡Liv Ullmann vs Bibi Andersson!!!


30.6.11

Dos mujeres de Ingmar Bergman

Aunque ustedes no lo crean, queridos cineadictos, la imagen anterior no es la foto de una mujer sino un efecto óptico que Ingmar Bergman utilizó en su famosa película Persona (1966). Dentro de ese maravilloso y perturbador film, se funden los rostros de las protagonistas para representar una visión escalofriante de la identidad, o mejor, de la no-identidad.
Sumado a las interpretaciones para y en la película, es posible observar este retrato desde la vida de Bergman. Ambas actrices —Bibi Andersson y Liv Ullmann— fueron parejas sentimentales del director. El parecido físicos es indiscutible, tanto que la primera vez que las mujeres vieron esta foto no pudieron reconocer si se trababa de una o de la otra. Puede ser simplemente que el sueco sabía muy bien como le gustaban las mujeres, pero es difícil no mal-pensar algunas implicaciones psicológicas.
Lo que no se puede negar, es que las dos son "personas" sumamente atractivas que han acumulado fans entre nuestros asistentes. Hemos generado una encuesta para averiguar a quien prefieren; para que se den un taquito de ojo y tengan fundamento para su voto, acá unas cuantas fotos:

Bibi Andersson


Liv Ullmann
Y juntas (pero no revueltas)

¡Voten en nuestra encuesta!
(Se encuentra en la parte superior e izquierda de este blog)

28.6.11

Bergman descubre el cine

"Cuando cumplí los diez años me regalaron mi primer proyector de películas con su chimenea y su lámpara y su ruido. Me pareció desconcertante y a la vez fascinador. La primera película que me dieron tenía dos metros setenta de largo y era de color sepia. En ella se veía a una muchacha dormida en el prado; luego despertaba, se desperezaba y desaparecía por el costado derecho del encuadre. Eso era todo. El éxito de la película fue rotundo y se proyectó noche tras noche hasta que se rompió del todo y ya no pudo ser arreglada.
Esta maquinita destartalada fue mi primer equipo de prestidigitador. Y todavía hoy me digo, con pueril emoción, que soy realmente un mago, puesto que el cinematógrafo se basa en el engaño del ojo humano. He sacado en conclusión que si veo un film que tiene una duración de una hora, durante veinte minutos estoy sentado en la oscuridad más completa: la barra negra entre cada fotograma. Cuando muestro una película soy culpable de superchería. Utilizo un aparato que está construido para sacar ventaja de ciertas debilidades humanas, un aparato con el cual puedo influir sobre el público en forma eminentemente emocional: hacerlo reír, gritar de miedo, sonreír, creer en cuentos de hadas, indignarse, sentirse intrigado, encantado, profundamente conmovido o quizá hacerlo bostezar de aburrimiento. Por eso soy un impostor, o un mago con un aparato tan caro y tan maravilloso que cualquier anfitrión en la historia hubiera dado lo que no poseía por obtenerlo" Ingmar Bergman.
(Introducción a Cuatro Obras, Buenos Aires, Editorial Sur, 1965).

El miércoles 22 de junio disfrutamos la conmovedora película Fresas Salvajes; como bien lo declara Bergman, sus trabajos influyen en los espectadores con una habilidad de mago. Tanto así, que ¡nos quedamos con más!

El guionista, cineasta y director sueco nos proyecta sentimientos de cordura y de locura, soledad, silencio, conflictos maritales, ideas religiosas, surrealismo, y también: HORROR. Existe un film de Bergman que se adentra a un terror existencias que toca las fibras más sensibles de la paranoia: La hora del lobo. Los invitamos a disfrutar, y asustarnos con ella el próximo MIÉRCOLES 29 DE JUNIO a las 6PM. Nos vamos a quedar así con esta maravilla cinematográficas:

Te recordamos que tenemos funciones todos los miércoles y que estamos ubicados en Pabellón Copilco: Eje 10, local B 225, 2do. piso, frente Superama  Universidad.  Cuota de recuperación: $15 por función o 4 sesiones por $50.

22.6.11

La Muerte y Bergman






El Séptimo sello (1956) es, probablemente, la película más recordada y elogiada de Ingmar Bergman; por ella se ha implantado la grandiosa imagen de la Muerte jugando ajedrez. 
En el universo medieval en crisis del Séptimo sello, Jöns –personaje principal— mantiene la siguiente platica con un pintor de Iglesias:


Jöns: ¿Qué representa esto?
Pintor: La Danza de la Muerte
Jöns: ¿Y ésa es la Muerte?
Pintor: Sí, se los lleva a todos bailando
Jöns: ¿Por qué pinta semejante tontería?
Pintor: Pensé que serviría para recordar a la gente que tiene que morir.
Jöns: Bueno, pero no los hará sentirse más felicies.
Pintor: ¿Por qué debe uno hacer siempre feliz a la gente? No sería mala idea asustarlas un poco de cuando en cuando.
Jöns: Entonces cerrarán los ojos y se negarán a mirar su pintura
Pintor: ¡Oh, ya mirarán! Una calavera es casi más interesante que una mujer desnuda.
Jöns: Si llega usted a asustarlos…
Pintor: Pensarán.
Jöns: Y si piensan…
Pintor: Estarán todavía más asustados.
Jöns: Y entonces correrán a refugiarse justo entre los brazos de los curas.
Pintor: Eso no es asunto mío.
Jöns: Usted sólo está pintando su Danza de la Muerte
Pintor: Yo estoy pintando las cosas como son. Todos los demás pueden hacer lo que mejor les plazca.
Jöns: Piense, nada más, cómo lo van a maldecir.
Pintor: Tal vez. Pero entonces pintaré algo divertido para que miren. Tengo que ganarme la vida… por lo menos hasta que atrape la peste.


La imagen e idea de la Muerte se hace presente en la mayoría de los films de Ingmar Bergman; el danés ha mencionado que su interés se encuentra en gran medida relacionado con la película de amor y terror The Phantom Carriage (1921), dirigida por Victor Sjöström quien, además, es el actor principal de la obra maestra Fresas Salvajes (1957) del propio Bergman. Sin duda, la imagen bergmaniana de la Muerte encuentra una ancla en el trabajo de Sjönström, sino lo creen, vean el siguiente fragmento:  






¿Cómo ven? ¿Miedito....?