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1.9.11

Its Only Cineclub… but I like it (2/2)!!!!

 How does it feel                          
To be on your own
Like a rolling stone ?                            
Like a complete unknown 
Bob Dylan


Sabemos que ya se estaban preguntando por la segunda parte de esta entrada, pues: ¡Acá está!
Retomando el ciclo Música en el cine, Cine en la Música y anticipando que hemos llegado a su plato fuerte (Mr. Bob Dylan), nos gustaría comenzar hablando un poco de la divertidísima cinta The Boat that Rocked. Lo indicado a nuestro juicio es, como fue el caso del cineclub, ver esta cinta en compañía de camaradas, de preferencia rockeros. Básicamente, the boat genera un ambiente de fiesta permanente que hace mover los pies al ritmo de the Kinks, The Beach Boys, The Who, The White Stripes, y demás.

 Dance all day and all night!

Como fondo la película plasma el interés de una generación por la defensa de sus ideales tomando a la música como ícono de dicha defensa; práctica que en la Aldeita global que nos ha tocado habitar, donde al estar todo permitido y abierto al desapego absoluto, la rebeldía de la juventud ha sido a menudo reducida a la apatía. Pero vaya, que la música en los 60’s significaba algo más, cosa que Mr. Bob Dylan pone en primer plano.

Y es que como dijo Bruce Springsteen sobre Bob, si Elvis nos enseñó que podíamos liberar nuestros cuerpos a través de la música, Dylan nos enseñó que podíamos hacer lo mismo con nuestras mentes. Im not there no es ni una película musical, ni biográfica en un sentido clásico. Tood Haynes, el director de este film, toma a Bob no como una persona, sino como una figura, y a partir de este abordaje se permite descomponerlo en sus muchos matices.  Por ejemplo, pese a que Dylan es blanco y realmente no sabemos mucho de su infancia, en una de las sub historias de la cinta, se nos presenta como un niño negro. Esa elección dista de ser casual, quizá de hecho resulta más coherente dicha representación para el joven Dylan, influenciado por la música negra, e identificado con su lucha tanto racial como de clase, cuestiones ambas que pueden apreciarse en su canción The lonesome death of Hattie Caroll.


¡Christian Bale lo hace fantástico! 

En lo que respecta a la cuestión de género, no hay mejor Bob Dylan que Cate Blanchett.  La elección es también coherente con la etapa del músico que representa, y es que Cate es la Dylan rockerona: never sad, never tired, never guilty. En esta etapa, Bob, tras haberse volcado hacia afuera, hacia lo político, se vuelca ahora hacia sí mismo, como objeto de discurso y de satisfacción (mujeres, drogas, rock), con un imago muy claro y muy erotizado que lo lleva a romper de manera violentísima con su pasada audiencia, y con la crítica especializada, a la cual maneja con una gracia de domador de leones.

Take that Mr. Jones

Marca sobre todo una ruptura consigo mismo,  que creemos se muestra a través de las actuaciones de Heath Ledger y Ben Whishaw. El primero,  nos da un atisvo de las conflictivas relaciones amorosas de Dylan, especialmente dos, la amante y la esposa, quienes son curiosamente representadas por la misma mujer Charlotte Gainsbourg. Esto último muestra otro juego del director con la identidad personal, separando en dos funciones antagónicas a la misma mujer,  ninguna de las cuales tiene su happy ending con el protagonista, quien en algún momento se avienta la puntada de decir “I worship women… everybody should have one”.


Ben Whishaw por otro lado, plasma al Bob Dylan poeta, el de las letras capaces de liberar mentes, y el conflicto de un hombre con su obra y la coherencia con la misma; el artista que produce al margen de la felicidad, ¡sufre vaya!, como si prefieriera su obra sobre su vida… posición que no es sostenible indefinidamente. Cuando se supera el límite, sólo queda el regreso… ¿a qué? Richard Gere nos muestra a ese Dylan un poco harto de sí mismo, y por sí mismo nos referimos a todos los Dylan: harto de la protesta social, de la poesía, del rock, de las mujeres. Un Dylan que se recluye huyendo de sus identidad en compañía de perros y caballos.

7 sencillas reglas en la vida para esconderse
7ma: never create anything, it will be misinterpreted.


Creemos que el título I´m not there alude no sólo al flagrante hecho de que Dylan mismo nunca sale,  sino también a la idea de que tampoco podemos delimitar al personaje -o para el caso a nadie- a ninguna de las facetas que se nos muestran en la cinta. Los invitamos a elegir el Dylan de su preferencia, a ver y re-ver esta cinta, y a no perderse ninguna de las funciones de este su cineclub.

15.8.11

It's only Cineclub... but I like it (1/2)!!!!

Durante el pasado mes de Julio, Cineclub Tzikbal tuvo el gusto de ofrecer a sus cineadictos el ciclo “Música en el cine, Cine en la Música”. Si bien, proyección a proyección hemos parloteado sobre el lazo que a nuestro entender une ambas temáticas, nos hemos quedado con las ganas de reunir todas estas reflexiones sobre el ciclo, película por película, y qué mejor que con una entrada en nuestro bienamado blog, haciendo de paso un recuento de lo compartido con todos ustedes dueante el mes pasado. Pensando en nuestro slogan para este ciclo: “escuchar el cine y ver la musica”, ahora los invitamos a leer algo sobre su intersección.


Nuestra primera intención, fue presentar una relación menos evidente que aquella usualmente ofrecida por los muchos ciclos con esta misma temática: no presentar ni ficciones musicales, ni musicales propiamente dichos... ni The Wall, de Pink Floyd. Y es que la música es un elemento narrativo presente en todo cine, incluso desde las dinosauricas proyecciones de la época muda, la musicalización jugaba un papel no poco importante en la experiencia de ver una película. La tecitura emocional de muchas cintas está apoyada en mayor o menor medida en los acordes que la acompañan, provengan estos del instrumento que provengan. ¿Nos preguntamos si por ejemplo el emperador de la Guerra de las Galaxias sería tan amenazante sin la cancioncita que lo acompaña? ¿Cómo sabríamos en qué parte de las peliculas de Disney llorar? No obstante lo eficaz de este mecanismo, hollywoodense a más no poder, pareciera tratase sólo de poner a la música al servicio del cine... a menudo en detrimento de ambos. La otra cara de la moneda, son aquellas películas en que la trama parece un mero pretexto para ponerse a cantar, agitar las manos de manera extraña y usar vestuarios extrafalarios (Moline Rouge, Grease, Glitter por ejemplo). 

                                                                 ????

Cuando pensamos en este ciclo, quisimos salvar nuestras almas de ambas tendencias, en que a fin de cuentas ningún diálogo se establece entre estas dos formas de producción artística: cine y música. Nuestra intención al seleccionar las películas para este ciclo, fue explorar una relación de iguales entre ambas disciplinas, en que no se privilegiara ninguna; buscamos presentar un cine en que se tomara en serio a la música, sin usarla directamente como tema, ni como muleta emocional, y en que además, la musicalización fuera excelente (rock and roll!!!).

Para cortar el liston tuvimos nada más y nada menos que a Nimrod Antal, con su filme Kontroll (al parecer el único respetable en su haber... también hizo Depredadores), que narra las peripecias subterraneas de un grupo de empleados del metro húngaro encargados de verificar que los usuarios efectivamente tengan boleto. Más allá de la belleza de Bootse y Ezster Balla (tema que abordamos en ESTA otra entrada), la selección de música electrónica que en todo momento acompaña las escenas (escenas de lo más dinámicas y divertidas por sí mismas) fue hecha específicamente para la película, y representa un soundtrack de lo más recomendable, salvando el hecho de que los nombres de los diferentes tracks son húngaramente ilegibles. Sobre la película en sí, resulta interesante que haya sido grabada in situ, buscando presentar lugares que los usuarios del metro generalmente no vemos (los túneles, los megaventiladores, etc.). La película se desarrolla en todo momento bajo tierra, ilustrando simbólicament la condición del protagonista, que vive un descenso alegórico permanente en que su identidad y la dimensión de sus actos comienzan a escapársele... hasta ser rescatado por una mujer vestida de osito. Otro punto a destacar es el peculiarísimo humor de los húngaros: humor negro en serio, a menudo obsceno, persistentemente pesimista, pero solidario a su manera. 
                                                 Para muestra....

Hablando de humor negro, The Leningrad Cowboys -Los Vaqueros de Leningrado- vaya que también tienen lo suyo, aunque con un estilo bien distinto. Esta película del director finés Aki Kaurismaki fue la segunda en nuestro ciclo (AQUI el enlace), despliega una manera de hacer reir desde lo evidente y absurdo, que en un contexto donde es prácticamente imporsible ver a ninguno de los personajes mostrar expresividad -ya no se diga sonreir- resulta de lo más eficiente y atractivo. Y tocando aquello de lo inexpresivo, pareciera que esta aparente falta se compensa con los extrafalarios atuendos de los personajes: copetes que harían sonrojar a Jarmush (quien por cierto tiene un cameo en la peli, y es amigo de Aki), botas igualmente picudas, y lentes de sol para toda ocasión; curioso en un país donde rara vez hay sol, situación que por otra parte es perfectamente congruente con lo lacónico de la cinta. Por otro lado, la cinta hace evidente las relaciones de clase entre sus personajes, al grado que a los que les toca estar del lado jodido de la balanza acaban plenamente identificados con México, donde por cierto su música originaria pareciera tener mucho más sentido.

                   Y al parecer uno puede beber tequila directamente del maguey.

I'm not there plantea sin embargo la relacion, de clases, de sexos, de razas, de edades y vaya usted a saber qué más usando la figura de un ícono del rock: Mr. Bob Dylan. Esta es quizá la peli que mejor ejemplifica la intención que quisimos darle a este ciclo. Pero eso será material de nuestra siguiente entrada, mismo blog, mismo cineclub... los esperamos!!!!

18.7.11

FUNCIÓN 20 DE JULIO: I´m not there

Cuando las palabras para un blog no llegan, la letra: 
How does it feel                                  How does it feel
How does it feel                                  How does it feel
To be without a home                          To be on your own
Like a complete unknown                     With no direction home
Like a rolling stone ?                            Like a complete unknown         
Like a rolling stone ?


Cuando las palabras siguen sin llegar porque no se necesitan, la música: 


Y, cuando se quiere hacer una invitación a una proyección, el tráiler:

Y para que se entienda:
CineClub Tzikbal los invita a la proyección de la tercera película del ciclo MÚSICA EN EL CINE; CINE EN LA MÚSICA: I´m not there de Tood Haynes.

Esta cinta retrata momentos de la vida del GRAN músico BOB DYLAN, quien a pesar sus recién cumplidos 70 años, le sigue dando bien duro a la guitarra y a la voz. Pero, I´m not there no es un documental ni el cuento lineal de una vida; la cinta tiene la peculiaridad de mostrarnos a un Bob que no es sino sólo a través de seis personas-personajes-actores-personalidades —desde un niño negro hasta Cate Blanchett. Y es que, en palabras del músico: "All I can do is be me, whoever that is" (Lo único que puedo hacer es ser yo, quien quiera que eso sea). 

Esa forma en la que está filmada la película hace que, si no somos fans ni conocedores de la vida y trabajo de Dylan, la cinta es de lo más interesante y divertida, además de contar con un soundtrack de primera. Pero si eso no es suficiente, para esta proyección, además de unas bocinotas, tendremos como invitado a un experto-fan-clavado en Bob Dylan que nos podrá explicar ciertas referencias presentes en la película y que han llevado a la crítica a considerarla un rompecabezas dyliano.

Así que, los esperamos el próximo miércoles 20 de julio a las 6pm. en Cooperativa Tzikbal (Pabellón Copilco: Eje 10, local b 225, 2do. piso, frente Superama Universidad). Cuota de recuperación: $15 pero función o 4 sesiones por $50.


                                                                                   ¡Corran la voz y el rock!